En muchos centros educativos, los espacios compartidos están pensados para acoger actividades variadas, pero no para gestionarlas acústicamente. En el colegio Vicente Risco de Vigo, el gimnasio cumple también la función de aula de música y lugar de ensayo de la orquesta Son das Flores. Sin tratamiento acústico, el sonido se acumulaba, rebotaba y terminaba convirtiéndose en una barrera: costaba mantener la atención, seguir las indicaciones y disfrutar plenamente de la práctica musical.
Para devolver el control al espacio, se incorporó un panel Tens-Tex adaptado a la superficie y personalizado con el nombre de la orquesta. Esta solución permite interceptar elegantemente el sonido que antes se propagaba libremente con una sensación constante de ruido. Al mismo tiempo, se integra en un espacio de aprendizaje como parte de un entorno más agradable.

Ruido que deja espacio al aprendizaje
Además del Tens-Tex, la actuación se completó con paneles circulares auto-adhesivos, combinando acabados neutros con acentos de color con tejido ILUCS. Su distribución ayuda a estabilizar el ambiente sonoro en toda la sala, haciendo que el sonido sea todavía más equilibrado.
Tras la actuación, el cambio se percibe en el uso diario: los ensayos fluyen y el espacio ya es todo posibilidades sin molestias. Porque cuando el sonido está bajo control, enseñar y aprender se vuelve mucho más natural.